Nuestra empresa

Historia del Centro Médico CIATA:

Por el año 1989, El Dr. Isidro Solórzano, médico graduado en la la Universidad Nacional de Córdoba , tras haber realizado la especialidad de Medicina Laboral, en Capital federal; y haber terminado su formación como médico homeópata, en la escuela Médica Homeopática Argentina, del Dr. Tomas P. Paschero, llegó a Rosario.

Aquí en Rosario, surge la necesidad de establecer un centro de referencia para la medicina homeopática, muy desprestigiada por esos años en la sociedad en general y entre los médicos en particular. Por ese entonces, existía la asociación de la homeopatía, con los tratamientos para adelgazar, basados en el uso de drogas comunes, derivadas de anfetamina, que utilizadas con un nombre de fantasía, no guardaban relación alguna con la medicina homeopática.

Debido a ese deseo de difundir la verdadera aplicación de la homeopatía, el Dr. Isidro Solórzano, en lugar de iniciar su trabajo en un consultorio particular, se empeña en organizar un centro que nucleara a médicos que desearan ejercer la Medicina Homeopática y otras terapéuticas de las llamadas no invasivas o Terapias alternativas.

Durante los primeros años, el Dr. Isidro Solórzano junto a la Dra. Inés Suárez, dan cursos de formación en Homeopatía, realizan seminarios de perfeccionamiento y de intercambio entre los médicos de la institución. Asimismo, se realizaban en el centro, charlas informativas para los pacientes, aclarando dudas y explicando  detalles sobre distintos temas del tratamiento con esta medicina.

Debido a que el enfoque de la Homeopatía Unicista es muy diferente al de la medicina ortodoxa, era necesario informar acerca de esta forma de curar.

La diferencia entre las dos medicinas se trata justamente en lo siguiente: la medicina ortodoxa enfoca la patología y la medicina homeopática mira al enfermo, la persona que expresa cierto trastorno en su organismo.

También se realizaban charlas en distintos lugares y entrevistas en diversos medios de comunicación.

Poco a poco, con el transcurrir de los años, al realizar un trabajo con mucho compromiso y responsabilidad hacia los pacientes, este centro fue mereciendo la confianza de muchas personas que acuden buscando una solución a su problemática de salud, pero también con el deseo de encontrarse con un médico lleno de caudal humano, que escucha y respete al paciente. Este es el perfil de un médico homeópata, tal como lo entiende el Dr. Solórzano y todos los médicos que integran el CENTRO MÉDICO CIATA.

“Lo natural para el hombre es conocer las posibilidades de su libertad y desarrollar al máximo su capacidad de realización” Dr. Isidro Solórzano

 

Visión de Salud:

 Es necesario advertir que durante muchos años, y aún hoy, se discute en los foros y en organizaciones internacionales acerca del significado de salud. Ha ido cambiando el concepto de lo individual, incluyendo  lo familiar, lo social y lo ecológico.

Esta inclusión, está siendo relacionada con la  desaparición de los síntomas y a la sensación de bienestar y armonía.

Nosotros sostenemos que hay una dimensión social y una personal de la salud.

En la primera, una persona sana desarrolla vínculos armónicos, puede elegir comprometerse y sostener las obligaciones con una dosis de alegría y esperanza. Estas personas tienen relaciones edificantes, crecer y ayudar a crecer a las demás.

En la dimensión personal de la salud hay una dinámica donde se involucran lo físico, lo fisiológico, lo anímico y lo espiritual. En general el pensamiento científico abarca  los dos primeros términos de esta ecuación. Algunos terapeutas conscientes integran lo anímico en el tratamiento, pero muy pocos médicos engloban lo espiritual en la curación.

En el CIATA aplicamos esta visión en el proceso curativo buscando el equilibrio integral del paciente en las cuatro dimensiones. En realidad lo espiritual es el vértice que puede sostener el equilibrio de todo el conjunto.

Nuestra visión de la salud nos lleva a trabajar, como médicos, colaborando con la fuerza vital del organismo para que el paciente se sienta libre de síntomas y en capacidad de desarrollar su potencial. Esta visión permite desarrollar la integración del paciente consigo mismo, con su entorno y con su historia.

La clave es percibir la totalidad en cada paciente.